Don Alfonso Senior, La Saeta Rubia: Di’Estefano, Muñeca Castillo, el Pipo Rossi, el Maestro Pedernera, Maravilla Gamboa, Tarzán Carrizo, el Viejo Willington, Alejandro Brand, el Búfalo Gilberto Funes, SuperMario Vanemerak, el Guajiro Iguarán, y demás insignias del embajador celebran el título de Super Campeón de Colombia. Toda su hinchada se encuentra fervorosa por la obtención de un nuevo título. Y ni hablar de su plantel, que hoy puede decir con toda la satisfacción, que están devolviendo a Millonarios al lugar al que pertenece.

Tomada de: El Espectador.

Tras un partido de ida en el que, pese a las buenas sensaciones, no consiguió establecer ninguna diferencia, el panorama no era el más favorable para los embajadores. Tendría que imponerse, como visitante, en un estadio que estaría colmado de hinchas rivales. Además del rival que había enfrente. La hinchada azul, en su mayoría, tenía esta imagen en mente.

Una yaga que solo tras el pitazo final podría ser curada. Era esta, la anécdota más reciente, la que agigantaba el valor de lo que estaba hoy en juego; agigantaba el compromiso del equipo con su historia. El Atanasio Girardot ha sido últimamente una plaza mezquina para el club embajador. En ese terreno se les habían escapado finales, metas e ilusiones. El factor anímico jugaría un papel importantísimo en este desafío azul.

Tomado de Caracol Radio

El comienzo del juego tuvo a un Nacional más atrevido, como era lógico, gracias a su condición local.  La presión de la hinchada logró persuadir al conjunto embajador que, por momentos, fue notablemente vulnerable por el rival. Si algo le hacía falta a esta llave era un gol en contra que oscurecería el ambiente del vigente campeón. Así fue. Por medio de una jugada vistosa de la ofensiva verde, el extremo izquierdo, Andrés Rentería aventajó al local, transcurridos los primeros 20 minutos de juego.

El gol trajo consigo una arremetida verdolaga que se prestaba para que el hincha azul se imaginara lo peor. Sin embargo, dicha embestida fue interrumpida por una jugada que inició en los pies de Juan Guillermo “el carachito” Domínguez. Minuto 35: el vallecaucano envió un balón largo al area rival, el cual fue cabeceado por el lateral Jair Palacio, quien, con un poco de fortuna, asistió a Roberto Ovelar para que, tras un enganche hacia adentro, mandara, con pierna zurda, a guardar el balón dentro de los tres palos. El debut goleador del Búfalo.

Pese a que el conjunto albiazul no estaba teniendo su mejor juego, el gol del paraguayo contagió al equipo capitalino para poner las cosas a su favor. Nacional también quería llevarse la copa, y lo dejó claro con la mayoría de ocasiones que generó. El partido se ponía muy parejo. Quedaría todo un tiempo por jugar.

El entretiempo fue fundamental para el conjunto embajador. En rueda de prensa Post partido, el asistente técnico del profesor Miguel Angel Russo: Hugo Gottardi, confesó las palabras que llenaron de valor a sus jugadores. “Muchachos, Dios está de nuestra parte. Ahora ayudemos a Dios, porque él ya nos ayudó en el primer tiempo”, afirmó el argentino.

Tomado de AS Colombia.

El cambio de mentalidad se reflejó en el terreno de juego. Millonarios recobró su identidad. Fue un equipo más aguerrido; más intenso; más asociado; e incluso, más acoplado. Se comenzaron a ver las sociedades azules que tanto ilusionan a la afición: Macalister – Montoya – Domínguez – Duque. Las bandas comenzaron a ser más utilizadas. Y, lo más importante, los jugadores ofensivos comenzaron a presionar de manera más agresiva.

¿Muestra de esto? -Minuto 54, la pelota es manejada por los centrales verdolagas. Carlos Cuesta es presionado por Macalister Silva, pretende pisar el balón y se enreda un poco. Su reacción más próxima es la de puntear el balón antes de que se lo ganase el bogotano. Para fortuna azul, el balón queda en los pies de Ovelar, quien, aprovecha el retroceso inesperado del conjunto paisa para sorprender con un remate de 40 metros de distancia y de esta manera silenciar el Atanasio. Golazo.

Si bien fue un gol “inesperado”, el equipo comenzaba a hacer méritos para sobrepasar a Nacional. Pero, no se celebra igual una victoria cómoda, a una victoria sufrida hasta el último minuto; digna de una final. Nacional no se lo pondría fácil al embajador. Hubo arremetidas importantes de los locales, pero terminaron siendo manejados por el bloque defensivo del azul. Era una guerra del todo por el todo. Millonarios se disputaba el partido más importante de la ultima década. El partido que representaría el regreso de un gigante al lugar que merece.

Porque tu hinchada lo merecía. Porque estabas comprometido con tu historia. Porque tenías que darle una alegría al Profe Russo en un momento complicado. Porque solo hay un equipo que puede darse el lujo de, en el transcurso de tres semanas, gritar ¡Campeón! a sus dos más grandes rivales, en la cancha de ellos y con su gente. Ese equipo eres tú, Millonarios.

Crónica: Realizada por Sebastián Cortés. 

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